Falta de Colaboración Interdisciplinar

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Raro es el caso en el que una persona no necesite de nadie para algo; en algún momento de nuestra vida vamos a necesitar de otro que tiene los conocimientos que a nosotros nos faltan. Parece una situación muy simple la que estoy describiendo, ¿no? Hay una cosa que no sé y para ir más rápido pregunto a alguien que sí la conozca. Chim pum. Pues no; no es que las situaciones sean complejas, es que nosotros nos las apañamos para enrederalas hasta que se asemejan a marañas de pelo que es necesario cortar porque desenredarlas se convierte en misión imposible.

La falta de comunicación y colaboración entre personas con distintos conocimientos llegamos a verla muy presente en algo tan importante como el trabajo. Hablaré en concreto de la profesión de investigador, en la cual considero que es pecado capital que esto se produzca. Durante mi paso por la universidad he sido testigo de rivalidades que atravesaban el límite de lo personal para asentarse en el terreno laboral. Lo peor de todo no es que Fulano se lleve mal con Mengano, sino que esas enemistades se hereden y acaben por causar que dos departamentos no se dirijan la palabra. Un ejemplo lo he visto con el departamento de fisiología vegetal (hablaré de aquél presente en la universidad donde hice la carrera, aunque no me extrañaría que pudiera extrapolarse al de otras universidades); nunca colaboraban con nadie. Puede que estuviesen trabajando en algo que requería conocimientos algo complejos de genética que ellos no tenían. ¿Acaso llamaban al departamento correspondiente para que les echara un cable? La respuesta es NO, y lo mejor de todo es que la facultad de medicina (que era donde se encontraban los amantes de  Drosophila  melanogaster) estaba a tiro de piedra. Por qué lo hacían, ni lo sé ni me lo explico. Creo tener cierto conocimiento del enorme narcisismo que poseían; eso podría ser una explicación. La cosa podría quedarse ahí, y seguiría siendo lamentable, pero se puede ser menos profesional todavía; recuerdo a aquella experta en fisiología vegetal (one more time; se llevan la palma), ninguneando el trabajo de los botánicos cuando le pregunté sobre algo que había visto en esa asignatura.

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Narciso tampoco colaboraba con nadie (salvo con su reflejo).

En este punto, tal vez a algún lector se le venga a la cabeza algo así como: “Bueno, Vibrio, quizá eso sólo ocurriera en ese departamento de esa universidad; ¿no crees que estás generalizando?”. No, no lo creo, de la misma forma que no creía que se pudiese ser más rastrero, pero lo cierto es que sí se puede. Conozco a una persona que trabaja en un grupo de investigación de una universidad distinta de la mía; por lo que me ha contado, parece ser que se lleva a la greña con otro grupo de investigación, por tanto, descartamos cualquier posibilidad de colaboración entre ellos. Lo grave viene a continuación: en ocasiones, personas que se encuentran realizando el doctorado son trasladadas de un grupo al otro; al pertenecer estas personas al “otro bando”, el grupo receptor decide no hacerse cargo de ellas; no les guían, ni les ayudan con su tesis, ni resuelven sus dudas, se pasan el “muerto” unos a otros, etc. Vergonzoso; simplemene, vergonzoso. Estamos hablando de personas que están ampliando sus conocimientos, que están dispuestas a seguir la senda del doctorado (camino duro y pedregoso donde los haya), y los “sabios” en lugar de tenderles la mano y ayudarles a atravesar ese camino, les ponen la zancadilla simplemente “porque pertenecen a aquéllos“. ¿Dónde queda la profesionalidad? ¿A dónde se ha ido el rigor científico? No pretendo faltar al respeto si digo que estas personas son retrasados mentales, pero lo cierto es que parece que tienen la edad mental de un niño de primaria. “Fulanito no me cae bien; si eres amigo de Fulanito ya no seré tu amigo”. Pero la enemistad también la podemos encontrar a un nivel inferior; el nivel de individuo. Recuerdo una amena charla que tuve con un doctor en Ecología; según contaba, el mundo de la investigación, en ocasiones, era como un campo de tiro: “Si escribes artículos debes andar con pies de plomo, sobre todo si has hecho amigos en la profesión. Hay gente que ha roto su amistad y su colaboración en el trabajo porque uno decidió citar a un desconocido en su artículo en lugar de a su amigo del alma“. Podemos dar las gracias a Dios, Buda, Alá, al espagueti flotante, al unicornio rosa invisible o a la todopoderosa nada (dependiendo de lo que cada uno crea) por que los médicos no se comporten de igual forma, porque si no el índice de mortalidad en humanos alcanzaría niveles escandalosos.

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Doctor en Bioquímica estudiando la formación de estructuras cuaternarias en proteínas.

En otras ocasiones (y para finalizar con los ejemplos), la falta de colaboración interdisciplinar simplemente no tiene explicación y esto convierte este suceso en algo perturbador, que da pie a una intensa reflexión. En otra universidad, diferente a las dos anteriores, fui testigo de este fenómeno llevado a nivel mundial. La abominación engendrada por la falta de conocimientos y la falta de meditación tiene nombre; se llama QIIME (Quantitative Insights Into Microbial Ecology). Brevemente, para los profanos, se trata de un compendio de programas informáticos utilizados para el análisis masivo de secuencias de ADN; en mi caso, lo he usado para averiguar los tipos de cianobacterias que había en seis muestras de suelos españoles. Los datos biológicos que obtengas en el proceso pueden ser pasados a datos informáticos; al tratarse de mucha información, es difícil para una persona manejarlos todos, de modo que resulta necesario el uso de alguno de los programas presentes en QIIME para abreviar el proceso. Hasta aquí todo normal. La paradoja de este asunto la encontramos en la creación de QIIME: fue en una noche tormentosa, donde se aprovechó la electricidad de los rayos para dar vida al necroser conformado por partes de difuntos…Es broma, lo tenía a huevo, pero se acerca más de lo que parece a la realidad. Cuando me disponía a usar el programa, mi tutora me advirtió que si quería hacer el trabajo en casa necesitaría de un ordenador de al menos 32 gb de memoria RAM. Yo me quedé cuajada; son muchos gb. Aún así, confié en que podría hacer todo el trabajo en casa. Todo iba bien hasta que llegué a un paso concreto del protocolo; en este paso me salía un “error de memoria de Java”. Yo soy bióloga con nulos conocimientos de programación, por tanto la solución que se me ocurrió en ese momento fue llamar a mi novio, que es ingeniero informático y, por tanto algo de idea tiene de programación. Tras darle muchas vueltas, su veredicto fue que ese paso en concreto se estaba realizando con un programa que había sido hecho en Java; cuando mandas realizar algo que requiere manejar muchos datos a un programa hecho en Java, superas su memoria. La peculiaridad que tiene este lenguaje de programación es que no desvía parte de ese trabajo a la memoria del disco duro de forma automática, sino que te obliga a hacerlo de forma manual o, si eres un zote en programación (como es mi caso), trabajar con pequeños grupos de datos o comprar más memoria. Al día siguiente me pareció interesante comentárselo a mi tutora; después de contarle la historia, me decidí a preguntarle por qué a las personas que decidieron programar este engendro no se les ocurrió utilizar otro lenguaje sabiendo que en ese paso se manejan muchos datos. Su respuesta fue: “Es que QIIME no lo crearon informáticos, sino biólogos“. A una persona normal, con una capacidad de razonamiento estándar, seguro que se le vendría la siguiente pregunta a la cabeza: ¿Y por qué no pidieron ayuda a informáticos para hacerlo? Queridos lectores, siento deciros esto pero para esta pregunta no existe una respuesta. Al inicio de la historia comenté que este desastre alcanzaba influencia mundial, y así es; QIIME lo han creado biólogos de distintas partes del mundo y se usa en todo el planeta. Con esto estamos viendo que la falta de colaboración no está aislada en un único lugar sino que vaga a sus anchas por todo el globo terráqueo como una pandemia.

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Encuentra las 7 diferencias.

Quisiera saber por qué es tan difícil para muchas personas pedir ayuda; más aún si estamos hablando de temas laborales. El caso contrario lo encontramos en el MIT (Massachusetts Institute of Technology); en un grupo de investigación centrado en robótica puedes encontrarte biólogos e incluso gente de bellas artes, y todos se comunican entre sí para poder realizar el trabajo lo mejor posible. El resultado es que el MIT tiene una muy buena reputación y conforme avanza deja tras de sí un camino repleto de éxitos. Así que, señores, parece que su sistema funciona. Por ello quiero criticar duramente a todos aquéllos que por motivos ridículos no hacen bien su trabajo y que, además, degeneran y pervierten una profesión tan importante para la humanidad como es la de investigador. Finalmente, concluiré este post con una modesta anécdota personal: al final de mi carrera, tuve que hacer una tesis fin de grado, la cual consistió en tratar de dilucidar por qué una bacteria del género Streptomyces empaquetaba su ADN en forma de parrillas. La solución al problema no pasaba únicamente por la biología molecular, sino que incluía biología evolutiva y, aunque parezca increíble, FÍSICA. Mi tutora y yo no dudamos en consultar a un buen amigo de ella, catedrático en física, que nos explicó de la mejor manera que pudo lo que nosotras necesitábamos. Así fue cómo pudimos dar una explicación razonable al fenómeno, cómo pude presentar adecuadamente el trabajo y cómo conseguí una valoración de 10 con matrícula de honor. Si mi tutora y yo hubiésemos ido por libre, lo más probable es que el resultado no hubiera sido el mismo (y habríamos tardado mucho más). Con lo cual, estamos viendo que se puede ser muy bueno en algo pero nunca en todo, que se puede aprender mucho pero mejor con ayuda de otro, y que en temas que requieren un cierto nivel de rigor el orgullo tiene que irse para dejar paso a la humildad.

Tengan un buen día, señores.

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Un comentario sobre “Falta de Colaboración Interdisciplinar

  1. En mi experiencia, el motivo por el que no se pide ayuda a informáticos para hacer programas es porque se tiende a pensar que programar es SIEMPRE tan sencillo como hacer sumas y restas, y por tanto cualquiera puede hacerlo.

    En mi anterior laboratorio, yo era el único ingeniero informático en un grupo de 50 personas (la mitad de ellos, ingenieros de telecomunicaciones, y si hay un profesional que desprecia especialmente la ingeniería informática, esos son los ingenieros de telecomunicaciones) y los problemas por códigos monstruosos allí eran el pan de cada día.

    Pero esto no se limita a laboratorios pequeños. Pasé un año en el CERN con una beca y las cosas que he visto allí con respecto a código dan miedo.

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