Los Guardianes de la Moral en las Redes Sociales

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Desde hace cosa de unos cuantos meses, estoy empezando a sentir algo que no me gusta nada pero a lo que no me queda más remedio que aferrarme porque, como quiero dedicarme a la divulgación quiero llegar a todo el mundo. Lo voy a decir: tengo miedo de expresar ciertas opiniones. Tal cual. Se supone que hay libertad de expresión, pero lo cierto es que no; lo que hay en cambio es una censura que no es directa pero que jode igual. El humor, las críticas constructivas, las opiniones, todo esto esta siendo combatido por estos heroicos seres de luz que se encuentran por encima del bien y del mal.

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No es Júpiter, es un Guardián de la Moral en las Redes Sociales.

Habitan en Twitter, aunque pueden migrar a otra red social si la situación lo requiere. Se alimentan de la polémica y la aceptación social, las cuales dependen de lo que esté de moda en esa temporada. Pero, además de eso, precisan de nutrientes esenciales que sólo pueden encontrar en un lugar: sus presas.

Imaginemos un día normal, a una hora normal, con un estado meteorológico normal. Una persona random normal decide tuitear desde su ordenador/móvil/tablet normal un tuit que dice así: “Los [inserte nombre de colectivo a criticar] tienen un discurso extremista/victimista/agresivo/absurdo porque [inserte razón]”. Supongamos que el tuit de nuestra persona random normal no contiene descalificativo alguno. Podemos pensar entonces que nuestro amigo puede estar tranquilo; tan sólo ha expresado su opinión de la forma más respetuosa posible. NO. Definitivamente, nuestro amigo no puede estar tranquilo.

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@ManolitoGamer39, de ésta no escaparás…

Aún no comprendo qué métodos usan los Guardianes de la Moral en las Redes Sociales (a los que a partir de ahora para abreviar les llamaremos los GMRS) para conseguir descubrir a alguien como nuestro amigo, que tiene 4 seguidores; yo supongo que unos seres como ellos dispondrán de una legión de hackers que surfean las redes en busca de contenido que no les gusta moralmente incorrecto. Uno de ellos localiza a nuestro amigo; avisa al resto de la manada y comparte con ellos el tan mortífero tuit. Aquí podemos observar que esta especie es social y jerárquica; por un lado, necesitan al grupo para sobrevivir. El GRUPO es ELLOS y ELLOS son el GRUPO. Estudios recientes han demostrado que si aíslas a un GMRS del resto de la manada desaparece el comportamiento agresivo y osado; se vuelve cobarde y no es capaz de defenderse. Es por esto que cuando uno de ellos encuentra a una presa a la que desea atacar necesita avisar al resto del grupo para que le ayuden (la unión hace la fuerza). El ataque consistirá en algo así como: “Por cosas así yo ya no tengo fe en la humanidad [tuit de nuestro amigo]”. Ésta es su manera de avisar al resto de sus congéneres.

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Su hábitat. Aquí hay más balas que en un campo de tiro.

Por otro lado, los GMRS son seres sin autonomía; necesitan al GMRS alfa para tomar la última decisión. El GMRS alfa es el individuo del grupo con el instinto camorrista más desarrollado. Él es el que dicta las reglas que le salen del coño que elabora a base de informarse exhaustivamente a través de otros grupos de su especie de mayor rango. Si el tuit es rechonchito y con chicha suficiente como para saciar el narcisismo del grupo, el GMRS alfa comenzará la pelea diciendo: “Es triste ver las tonterías que dice la gente sin haberse informado antes. Y lo peor es que no se dan cuenta”. Parece que no dice nada que indique ganas de camorra, pero eso no es cierto; sabe que su opinión significa mucho para el resto de la manada; tras estas palabras, se esconde la orden de ataque.

En ese momento, nuestro amigo recibe insultos por doquier, de todo tipo. Quizá sólo ha llamado “extremistas” a ciertas personas, pero él recibirá a cambio el trato que merece un terrorista. Que si “es in ignorante“, que si “su opinión no vale nada“. Algunos incluso añaden un: “Alguien que sigue a @FulanoDeTal no puede tener una opinión coherente“; esto nos lleva a ver que los GMRS no sólo muerden, sino que estudian a fondo a su presa: saben a quién sigue, con quién se trata, que cosas dijo el 16 de enero del 2011 a las 18:52; lo saben todo. Por eso sus ataques son siempre efectivos: descubre las debilidades de tu enemigo si quieres vencerle. En ocasiones, otros pequeños grupos de especies, como los Mala Hostia se acercan a la pelea con el fin de llevarse algo de carne a la boca, pero terminan yendo directamente a la yugular; no pueden esperar, tienen hambre. A los GMRS esto no les perturba, es más, les ayuda en su tarea de acabar con ese monstruoso ser que perturba nuestro limpio y bello mundo con sus sucias críticas. De esta manera, mensajes como: “Me encantaría reventarte la cabeza con un bate” reciben todo tipo de aprobaciones por esos mismo seres que condenaban una opinión respetuosa por ser inmoral. Otros miembros del grupo se coordinan de tal manera que puedan llevar a nuestro amigo a perder los estribos; es una táctica muy típica, que tiene el fin de sacar una frase desafortunada para demostrar al resto del ecosistema que ese ser debe ser liquidado:

– Y esto, amigos, es lo que se llama un RETRASADO.

-¡¿A QUIÉN LLAMAS RETRASADO, HIJO DE LA GRAN PUTA?!

-¿Veis? Sólo sabe defenderse insultando. ¡Patético…! :v

Le acorralan; recibe tantas notificaciones de ellos que le peta el móvil. Y, finalmente, ¿qué ocurre? Sabemos que hemos llegado a la fase final cuando nuestro amigo deja de ser perseguido. Dependiendo de la magnitud y el tipo de discusión puede llegarse a esta fase de varias maneras: (1) Nuestro amigo es acosado tan ferozmente que termina borrándose a sí mismo del mapa. Los GMRS se consideran vencedores y deciden celebrarlo buscando a otra víctima. Nuestro amigo será por siempre recordado como “el imbécil que dijo no sé qué”. (2) Nuestro amigo se intenta defender pero se da cuenta de que los GMRS no son gente con la que pueda discutir: no escuchan, no razonan, no debaten tranquilamente. Así que decide que la mejor opción es “hacerse el muerto” y esperar a que pase la oleada de insultos. Probablemente tenga que apagar el móvil durante una semana si no quiere oírlo sonar las 24 horas del día. (3) Nuestro amigo se intenta defender pero no se rinde; mantiene la calma y comienza a poner sobre la mesa argumentos bien respaldados contra los que los GMRS no pueden hacer frente. Tiene paciencia, atiende a todos y no pierde los nervios en ningún momento. Ante este comportamiento, los GMRS no se atreven a continuar; los atacantes están siendo atacados, y los mordiscos de nuestro amigo duelen. ¿Qué les queda entonces a nuestros depredadores? Una maniobra disuasoria: EL BLOQUEO. Nuestro amigo no podrá volver a ponerse en contacto con ellos. En los perfiles de los GMRS habrá un tema de conversación constante durante las próximas semanas, y es “lo imbécil que es nuestro amigo”. Se creen vencedores: le han hecho callar. En el fondo, ellos saben que no lo son, y les jode. Así que, por mucho que le critiquen, espíen, o que otros de su especie les den su aprobación, ellos saben que han recibido una patada en el culo que les dolerá de por vida.

En general, ante esta situación el resto de seres humanos vemos que expresar la opinión de cada uno, por muy inocente que sea, no es fácil, y tenemos miedo. La cuestión es que no son colectivos con los que puedas debatir tranquilamente, situación completamente distinta y que no generaría temor, sino que son macarras virtuales, violadores de la libertad de expresión, que tratan de imponer su postura a través del temor, sin conocer a quien está detrás de esa pantalla, a esa persona que, según ellos, a hecho el mal y merece el infierno, como si ellos estuvieran por encima del bien y del mal.

¿Sabéis qué? Un día me voy a cansar y voy a cagar para toda esta gente. Y os animo a todos y cada uno de los que me estáis leyendo a que hagáis lo mismo. No me refiero a que acoséis a alguien o le prohibáis la expresión, sino a que no os calléis, igual que ellos no se callan. Decid lo que pensáis. Quizá teméis que la gente os rechace pero lo cierto es que estos colectivos suponen una minoría. La mayor parte de la gente no tiene buena opinión sobre ellos. Por eso es importante que si veis a alguien acorralado por estos implacables chacales le apoyéis; demostrad que no es un cervatillo huérfano, sino que pertenece también a otra manada. Una manada, que al contrario que la de ellos, quiere interactuar con otras especies que piensan distinto.

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6 comentarios sobre “Los Guardianes de la Moral en las Redes Sociales

    1. Ahí está la cuestión; terminas teniendo miedo a decir ciertas cosas que no son graves ni mucho menos. ¿Eso no es censura? Porque a mí me parece que tiene toda la pinta. De hecho, yo tampoco me he atrevido a mencionar a ningún colectivo en concreto.

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