El Bioterrorista VIH

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En los tiempos que corren, el tema del terrorismo está muy en boca de todos debido a los sucesos desafortunados que están teniendo lugar en diversos países. Esta situación asusta; el hecho de no poder predecir cuándo un grupo de malhechores va a poner una bomba o va a iniciar un tiroteo, y no saber con seguridad si alguno de nosotros se encontrará en semejante escenario es espantoso. Es justo ese terror que causa, el denominador común del terrorismo, incluido del biológico. Ahora os habréis descolocado un poco, ya que en la idea que tenemos de terrorismo sólo hay implicadas personas, pero lo cierto es que existen seres invisibles al ojo desnudo que hacen lo mismo y de una manera más sigilosa. El VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Humana) es uno de esos grandes bioterroristas.

El VIH es lo que se conoce como un “retrovirus”, es decir, que en vez de ADN tiene ARN; punto pelota. Como todo virus que hay en este mundo, está castrado de nacimiento y, aunque conoce perfectamente cómo es la reproducción humana y la aprovecha para transmitirse (además de la sangre), lo cierto es que él no puede reproducirse por sí solo; no tiene el mecanismo para hacerlo, aunque sí las instrucciones. Es como si alguno de nosotros no tuviera pene o vagina, pero supiésemos de sobra cómo se hace un niño.

Pero, el caso es que los virus se acaban reproduciendo así que, ¿cómo lo hacen? Pues muy sencillo: buscando un “útero de alquiler”, como nosotros en algunos casos. Dicho útero, en su caso, puede ser cualquier célula. El virus ha de introducirse dentro de la que haya escogido para reproducirse y poner en marcha el proceso de multiplicación que dará lugar a sus hijos. Lo que ocurre es que existen 2 diferencias con respecto a lo que hacemos los humanos: primero, que la célula NUNCA le da su consentimiento al virus y, segundo, que la pobre víctima se muere al final del proceso porque los retoños de su “violador” cometerán el crimen desde dentro. Así de encantadores son nuestros amigos los virus.

El VIH es un virus especial porque es muy selecto en lo que a sus víctimas se refiere; podría escoger a cualquier célula de nuestro cuerpo ya que hay muchos tipos, pero no. Sus víctimas serán ni más ni menos que los generales del sistema inmunitario. Mejor conocidos como linfocitos T colaboradores (aunque de colaboradores no tienen nada) estas células son las encargadas de dirigir al ejército de nuestro cuerpo; ellas elaboran la estrategia de combate contra ese “terrorista” que viene a sembrar el pánico en nuestro organismo. El VIH lo sabe y está preparado para ello; mientras que otros virus se conforman con atacar a otras células, el VIH fijando su atención en estos oficiales consigue una estrategia de ataque totalmente efectiva; en el momento en el que no hay nadie al mando, no importa que los soldados pululen por ahí, ya que no recibirán ningún tipo de orden desde arriba. De esta manera, el VIH se hace con el control del cuerpo, evitando que le ataquen. Así que, tristemente, los mismos que velan por nuestra seguridad no se movilizan ante esta situación ni ante ninguna otra, de tal manera que otras bandas de malhechores harán su aparición en el organismo, sembrarán el terror y aquí ni Dios moverá un dedo.

Debido a esto, lo que realmente mata a la persona no es el VIH per se, sino la no actuación de las defensas ante otro virus, bacteria, hongo o lo que sea que entre en el cuerpo; así es como un simple catarro se puede convertir en un triste final. Por eso el VIH es tan peligroso; sólo le bastó con escoger bien a su objetivo para determinar el éxito de su infección.

Afortunadamente, la medicina tiene soluciones para que estas personas recuperen su vida y no mueran por esta enfermedad; la pega está en que estos fármacos no curan, sino que controlan al virus: lo paralizan, de tal manera que no puede multiplicarse, pero en el momento en el que dejas de tomarlos, vuelve otra vez a la carga. Tampoco es posible una vacuna porque para elaborar una se debería haber visto cómo el cuerpo combate a este virus y precisamente lo que ocurre es que no hay combate alguno. Vamos, que es un invasor altamente peligroso.

Creo que habéis tenido información suficiente como para haceros una idea de la gravedad de la situación. Por todo lo que he contado es por lo que importa y mucho tomar precauciones con este asunto; si piensas que a ti nunca te va a pasar, para un momento, porque si te ocurre que sepas que no vas a tener escapatoria. Puede que te den una medicación de por vida que te ayude con tu enfermedad, pero el bicho no va a desaparecer de tu cuerpo.

Quería finalizar este artículo con una pequeña reflexión y es que no entiendo por qué hay discriminación hacia este tipo de personas. Lo cierto es que no entiendo ningún tipo de discriminación pero éste en concreto se lleva la palma. Es como rechazar a una persona enferma de cáncer; no tiene sentido. Bastante tienen ya con lo que tienen como para que encima reciban desprecio en lugar de afecto y apoyo por parte de sus congéneres.

Hasta otra, señores.

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